Cuánto dura cada tipo de obra, qué sacar de casa y qué puede quedarse protegido, dónde guardar los muebles mientras dura la reforma, cómo prepararlos para que vuelvan intactos y cuánto espacio vas a necesitar.

Una reforma empieza mucho antes de que llegue el primer albañil. Empieza el día que miras el salón, la cocina o el dormitorio que vas a tocar y te preguntas qué haces con todo lo que hay dentro. El sofá, la mesa, los armarios, las cajas de libros, la vajilla. Porque el polvo de obra llega a todas partes, y un mueble que se queda «tapado con una sábana» en mitad de una reforma rara vez sale igual que entró.
En esta guía te contamos cómo calcular cuánto va a durar la obra, qué conviene sacar de casa y qué puede quedarse bien protegido, qué opciones tienes para guardar los muebles mientras dura la reforma, cómo prepararlos para que pasen semanas o meses sin estropearse y cuánto espacio vas a necesitar.
Primero, cuánto dura la obra y qué habitaciones se tocan
Antes de mover un solo mueble, hay dos preguntas que lo deciden casi todo: cuánto tiempo va a durar la reforma y qué partes de la casa quedan fuera de uso. No es lo mismo cambiar el baño en dos semanas que hacer una reforma integral del piso.
Como orientación, y siempre a confirmar con quien vaya a hacer la obra, estos son los plazos habituales:
- Pintar el piso: de unos días a una semana. Basta con mover los muebles al centro de cada habitación y taparlos bien.
- Reforma de baño: en torno a dos o tres semanas. Lo normal es que solo haya que vaciar el baño y proteger el pasillo.
- Reforma de cocina: de tres a cinco semanas. Hay que sacar menaje, electrodomésticos y, a menudo, lo que hay en el salón si la cocina es abierta.
- Cambio de suelo: una o dos semanas, pero obliga a vaciar por completo cada estancia en la que se trabaja.
- Reforma integral de un piso: lo habitual son dos o tres meses, y con frecuencia más si hay cambios de distribución, licencias o retrasos con los materiales. Aquí la casa entera se vacía.
Consejo Keepy: cuando te den el plazo de la obra, súmale un margen de tres o cuatro semanas para organizarte. Las reformas casi nunca terminan antes de tiempo, y es mejor que el sitio donde guardas los muebles te dure de más que de menos.
Pide también al reformista un calendario por estancias. Si la obra va por fases, a veces puedes ir moviendo los muebles de una habitación a otra y sacar de casa solo una parte.
Qué sacar de casa y qué puede quedarse bien protegido
No todo tiene que salir. La regla práctica es sencilla: sale todo lo que esté en una habitación en obra y todo lo que se estropee con el polvo o con un golpe. Lo demás puede quedarse en una estancia cerrada que no se toque.
Mejor fuera de casa
- Sofás, sillones y colchones. El tejido absorbe el polvo fino de obra y luego es muy difícil de sacar.
- Muebles de madera maciza, lacados y antigüedades. Un roce con una escalera o un saco de cemento deja marca para siempre.
- Libros, ropa, textiles y documentación. El polvo de yeso se mete entre las páginas y en las fibras.
- Electrónica y electrodomésticos que no se vayan a usar: el polvo es su peor enemigo.
- Cuadros, lámparas, espejos y objetos frágiles. En una obra hay vibraciones, golpes y mucha gente entrando y saliendo.
Lo que se queda, bien protegido
Si algo se queda en casa, que sea en una habitación que no se reforme, con la puerta cerrada y el hueco de abajo sellado con cinta. Los muebles, separados de la pared y cubiertos con plástico de obra fijado con cinta de carrocero, no con una sábana: la tela deja pasar el polvo. Los armarios empotrados, vacíos o con las puertas selladas.
El error que más vemos: dejar los muebles en la misma habitación que se está reformando, «arrimados a un lado». Se acaban moviendo cada dos días para dejar trabajar, y cada movimiento es una ocasión para un golpe o una pata rota.
Dónde guardar los muebles durante la reforma: las opciones
Hay cuatro salidas habituales, y cada una encaja con un tipo de obra distinto.
Otra habitación de la casa
Funciona para obras cortas y localizadas, como pintar o cambiar un baño. Es gratis, pero esa habitación queda inutilizada y, si la reforma se alarga o cambia de fase, tendrás que mover todo otra vez.
La casa de un familiar o el garaje
Es la solución de siempre y, para unas pocas cajas, la más cómoda. Para muebles grandes y obras largas tiene sus límites: hay que transportarlo todo, ocupas el espacio de otra persona durante meses y los garajes suelen tener humedad y poca protección frente a golpes.
Un guardamuebles clásico
Recogen tus cosas, las guardan precintadas en un almacén y te las devuelven al final. Es cómodo si no vas a necesitar nada en todo ese tiempo, pero para sacar algo hay que pedir cita y, a menudo, pagar la manipulación.
Un trastero por meses
Alquilas un espacio cerrado del tamaño que necesites, solo durante la obra, y entras cuando quieras. En una reforma tiene una ventaja que se nota: siempre hay algo que necesitas a mitad de camino, desde la ropa de la otra temporada hasta los papeles que te pide el banco. Es lo que ofrecemos con el guardamuebles de Keepy: tus muebles en un trastero tuyo, con tu tarjeta, y no en un contenedor común.
Vaciar el salón durante la reforma sale más barato que restaurar después lo que se llenó de polvo o se golpeó.
Cómo preparar los muebles para que pasen la obra intactos
Unos muebles bien preparados aguantan meses guardados sin problema. Lo que los estropea es guardarlos sucios, húmedos o mal apilados.
- Desmonta lo que se pueda: patas de mesas, baldas, camas y armarios modulares. Ocupan mucho menos y viajan mejor. Guarda tornillos y herrajes en una bolsa con cierre, etiquetada y pegada con cinta al propio mueble.
- Haz una foto antes de desmontar. Dentro de tres meses no recordarás cómo iba cada pieza.
- Limpia y deja secar todo antes de embalarlo. La madera y la tapicería guardadas con humedad acaban oliendo a cerrado.
- Fundas para sofás y colchones, y manta o cartón en las esquinas de los muebles de madera. El plástico de burbujas, para cristales, espejos y cuadros, siempre en vertical.
- Electrodomésticos: la nevera, descongelada, seca y con la puerta entreabierta para que no coja olor; la lavadora, vacía y con los tornillos de transporte si los conservas.
- Cajas del mismo tamaño y etiquetadas por estancia y contenido. Lo pesado, en cajas pequeñas; lo ligero, en las grandes.
Si no sabes cuántas cajas vas a necesitar, te lo contamos en cajas para mudanza: cuántas necesitas y qué tamaños. Para una reforma valen las mismas cuentas que para una mudanza de las habitaciones que vacías.

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Cuánto espacio necesitas y cómo organizarlo hasta que acabe la obra
El tamaño depende de lo que saques, no de los metros de la casa. Como referencia rápida:
- Reforma de cocina o de una habitación: de 2 a 3 m² suelen bastar para el menaje, algún electrodoméstico y unas cuantas cajas.
- Piso de 1 dormitorio entero: unos 5 m². Sofá, mesa, colchón, armario y unas 20 cajas.
- Piso de 2 o 3 dormitorios en reforma integral: unos 10 m². El salón entero, dos dormitorios completos y los electrodomésticos.
- Casa familiar: 12 m² o más, si también vacías terraza, trastero o garaje.
Si quieres afinar, la calculadora te lo dice en un minuto marcando lo que vas a guardar. Y si te equivocas, en Keepy se cambia de tamaño en el mismo centro, sin penalización.
Un calendario que funciona
- Dos o tres semanas antes de la obra: reserva el espacio y consigue cajas y material de embalaje.
- La semana anterior: embala por habitaciones, empezando por lo que menos usas.
- Uno o dos días antes de que entre el reformista: traslada los muebles. Nada debería quedar en las estancias en obra el primer día.
- Durante la obra: deja delante lo que puedas necesitar, como la ropa de la otra temporada o los papeles, y al fondo lo que no vas a tocar hasta el final.
- Al terminar: espera a que la casa esté limpia y la pintura seca antes de volver a meter los muebles. Un par de días de margen evitan que estrenes reforma con el sofá lleno de polvo.
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En resumen: vacía antes, protege bien y deja margen
Si te quedas con cinco ideas de todo el artículo, que sean estas:
- Pregunta cuánto dura la obra y suma tres o cuatro semanas de margen.
- Saca de casa todo lo que esté en una estancia en obra y todo lo que se estropee con el polvo.
- Lo que se queda, en una habitación cerrada y con plástico de obra, no con sábanas.
- Desmonta, limpia, fotografía y etiqueta antes de guardar.
- Elige un sitio al que puedas entrar: en una reforma larga siempre hace falta algo.
Una reforma ya da bastante trabajo como para sumarle muebles rayados o un sofá que hay que tapizar de nuevo. Con todo guardado y a mano, la obra avanza más rápido y tú vuelves a una casa nueva con tus muebles como los dejaste.
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